Stress Brain

(Madhumita Murgia para el grupo de conferencias Technology, Entertainment, Design en ed.ted.com. Publicada el 9 de Noviembre de 2015
¿Estas durmiendo sin descansar? ¿Te sientes irritable o de mal humor? Te olvidas de pequeñas cosas y te sientes abrumado y aislado? No te preocupes. Todos hemos vivido eso. Probablemente estas simplemente estresado.
El estrés no es siempre algo malo, puede ser muy útil para producir una explosión de energía y concentración. Como cuando uno juega un deporte competitivo o tiene que hablar en público.
Pero cuando el estrés resulta continuo, algo que que la mayoría de nosotros enfrenta día a día, puede comenzar a transformar nuestro cerebro. El estrés crónico, que nos afecta en situaciones como el tener exceso de trabajo o discusiones en casa, puede afectar el tamaño del cerebro, su estructura, y su funcionamiento en un nivel genético.
El estrés comienza en algo llamado el eje hipotalámico- hipofisario-adrenal (HHA), una serie de interacciones entre glándulas endocrinas en el cerebro y el riñón, que controla la reacción del cuerpo al estrés. Cuando el cerebro detecta una situación de estrés, su eje HHA se activa al instante y libera cortisol, la hormona que prepara el cuerpo para la acción inmediata. Pero altos niveles de cortisol durante largos periodos de tiempo causan estragos en el cerebro. Por ejemplo, el estrés crónico aumenta el nivel de actividad y el número de conexiones neuronales en la amígdala, centro del miedo del cerebro. Y al aumentar los niveles de cortisol, las señales eléctricas en el hipocampo, la parte del cerebro asociada al aprendizaje, los recuerdos y el control de estrés, se deteriora. El hipocampo también inhibe la actividad del eje HHA, así que cuando se debilita, también se debilita tu capacidad de controlar el estrés. Sin embargo, eso no es todo, el cortisol puede, literalmente hacer que tu cerebro encoja en tamaño. Demasiado cortisol implica una pérdida de conexiones sinápticas entre neuronas, y la disminución de la corteza pre frontal, la parte de tu cerebro que regula conductas como la concentración, la toma de decisiones, el juicio, y la interacción social. También conduce a un menor número de nuevas células cerebrales en el hipocampo. Esto significa que el estrés crónico podría dificultar que puedas aprender y recordar cosas, así como sentar las bases para problemas mentales más graves, como la depresión y, con el tiempo, la enfermedad de Alzheimer.

Los efectos del estrés se pueden filtrar hasta el ADN de tu cerebro. Un experimento mostró que la cantidad de crianza que una rata madre da a su bebé recién nacido juega un rol determinante en cómo este bebé responde al estrés más tarde en la vida. Los bebés de madres atentas eran menos sensibles al estrés, porque sus cerebros desarrollaron más receptores de cortisol, que se adhieren al cortisol y reducen la respuesta al estrés. Las crías de madres negligentes obtuvieron el resultado opuesto, y así se volvieron más sensibles al estrés durante toda su vida. Estos se conocen como cambios epigenéticos, lo que significa que afectan cuales genes se expresan, sin cambiar directamente el código genético. Estos cambios se pueden revertir si se intercambian las mamás. Pero hay un resultado sorprendente; los cambios epigenéticos causados por una sola rata madre se transmiten a muchas generaciones de ratas después de ella, en otras palabras, los resultados de estas acciones fueron heredables. Sin embargo, no todo son malas noticias, hay muchas maneras de revertir lo que el cortisol hace en tu cerebro estresado. Las armas más poderosas son el ejercicio y la meditación, que consiste en respirar profundamente, estando consciente y centrado en tu entorno.
Ambas actividades disminuyen el estrés y aumentan el tamaño del hipocampo, así optimizando tu memoria. Así que no te sientas derrotado por la presión de la vida diaria. Obtén el control de tu estrés

Fuente:How stress affects your brain,Stress Brain TED-Ed.

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